“Pero si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje puede corromper el pensamiento”. George Orwel.

Comienzo con esta una serie de 5 artículos sobre las que hablaré del modo en el que el pensamiento y el lenguaje influyen en nuestro rendimiento y las aportaciones que diferentes disciplinas (Coaching Ontológico, la Programación Neurolingüistica, la Comunicación no violenta y, por supuesto, la psicología cognitiva) ponen su punto de mira en el lenguaje y su aplicación al alto rendimiento.

Pensamiento y lenguaje

La mayor parte de la actividad psicológica de los seres humanos está impregnada y filtrada por el lenguaje y las relaciones entre este y el pensamiento son profundas e intrincadas. Ordenamos nuestra experiencia y construimos nuestro ser a partir del lenguaje y nuestros pensamientos, nuestro diálogo interno, tiene forma de palabras.

Esta relación ha supuesto una serie de implicaciones no siempre convenientes: el lenguaje nos ha permitido un extraordinario avance en las condiciones de vida de la especie humana pero también nos ha condenado a experimentar más sufrimiento. Por un lado, es el responsable de que el ser humano haya progresado incrementando nuestra habilidad para reflexionar y evaluar el impacto de nuestras acciones. Nos permite predecir, aprender del pasado, construir y diseñar proyectos, transmitir el conocimiento y regular nuestra conducta y la de los demás. Pero por otro, puede ponernos en guardia sobre situaciones que solo están en nuestro pensamiento. Los recuerdos, el análisis y la reflexión sobre lo que nos sucede pueden conducirnos a juicios sobre las situaciones en que nos vemos envueltos, o sobre nosotros mismos, que pueden producirnos insatisfacción y hacernos sufrir.

La mente, a través del lenguaje, crea la realidad que después sufre porque se hace dependiente de su verdad. Las convicciones sobre el mundo, generalmente no conscientes y en forma de creencias, determinan el modo de contemplarlo y de actuar en él; y, a su vez, esa manera de sentir y de actuar, determina las convicciones sobre la naturaleza del mundo.

La reflexión (verbal) sobre lo que uno piensa y siente, sobre lo vivido o lo que aún está por vivir, se convierte en una especie de credo literal de acuerdo con el cual la persona se comporta y en el que puede quedar atrapada. Inventamos en nuestras mentes nuestros propios pensamientos saludables o insensatos y debido a esta interpretación literal se produce una fusión entre pensamiento/lenguaje y realidad de forma que las razones y explicaciones que damos a nuestro comportamiento o la manera en que vivimos el pasado o el futuro pueden convertirse en obstáculos reales que nos impiden avanzar.