Los líderes ya no son “jefes”

Según Mckinsey & Company: “Más del 50% de los altos directivos consideran que su dificultad para desarrollar el liderazgo es un gran obstáculo para conseguir sus resultados”.

El verdadero liderazgo es el resultado de la capacidad de influir en otros, de la congruencia en el comportamiento y de la integridad personal.

Un directivo ha de ser capaz de conocerse a sí mismo, expresar una visión, influenciar a otras personas para que quieran conseguir resultados, saber dar y recibir feedback, apoyar la cooperación entre equipos, ser ejemplo…

 

Inteligencia emocional con uno mismo y con los demás

El ritmo de vida, el exceso de información, las exigencias de actualización y aprendizaje continuo, las responsabilidades personales… nos abocan a una estado en el que tenemos la sensación de “no poder con todo”.

Aprender a gestionar las emociones es sin duda el primer paso para el éxito empresarial, tanto que, Stephen Covey afirma que: “Si realmente quiero mejorar la situación, puedo trabajar en lo único sobre lo que tengo control: yo mismo”.

 

Cuando se ocupa un puesto de gestión, desarrollar el liderazgo no es una opción sino una responsabilidad.

Por este motivo, la directiva de KR testa en primera persona el curso de 12 horas para el liderazgo y la gestión de emociones.